sábado, marzo 17, 2018

Dedicado -- Poema

Sin querer me he dedicado a vivir
y a veces me ahogo en el llanto de mis tristezas
y me sorprendo en la magia de mis pensamientos
y me absorbo en la oscuridad de mis morbos
y me aterrorizo de mis miedos
y me espantan mis certezas.

Y a veces me ahogo en el llanto de mi risa
y me sorprendo en la magia de mi estupidez
y me absorbo en la oscuridad de mi moral
y me aterrorizo de mis valentías
y me espantan mis dudas.

Elijo mis batallas
las que sé que ganaré
las que sé que perderé
y las batallo aunque muera
cada vez en muchas veces.

Sin querer, me dedico a vivir
mis glorias, mis miserias,
mis ganancias y mis pérdidas
y gozo de mi presencia
en esa franca neutralidad
en la que el tiempo pasa sin darnos cuenta.

viernes, marzo 09, 2018

Nunca más cicatriza

Y nos cortaron las alas
y nos prohibieron el vuelo
y nos hicieron jaulas de cristal
y nos callaron con hilos de oro
y nos vendaron con seda
y nos aplanaron con soberbia
y nos mintieron con recelo
y nos violaron hasta la vergüenza
y nos picaron,
y nos desaparecieron
y nos advirtieron que si gritábamos
nos quitarían las uñas de las manos
y las de los pies
y que taparían cada agujero
con la misma mierda que cagaríamos
mientras nos torturaban sin piedad.

Nos insuflaron el miedo
nos pusieron bombas
nos raptaron
nos cogían
nos hicieron celdas ideológicas
nos adoctrinaron
nos mintieron
y jugaron con nosotros
como si fuéramos la mierda
que ellos mismos producían
y nos usaron
y abusaron
y coaccionaron para llevarse todo
y dejarnos solos, sin nada
y ni siquiera aceptar
que eran tan criminales como los criminales.

Unos y otros nos dejaron partidos
solos, temerosos, distantes,
ninguno pidió perdón
por la honda herida que dejaron
y que nunca más cicatriza.-

miércoles, marzo 07, 2018

Descanso de qué -- Poema

Tomate un descanso, sugirieron,
y entonces los unicornios recorrieron
los distintos arco iris que cruzaban
las avenidas pobladas de autos de Goma Eva
coloridos y buenazos, incapaces de lastimar
a los hombres y a las mujeres de espuma
que acariciados por la brisa primaveral
se dejaban llevar por la corriente
como si flotaran en un infinito lleno de estrellas.

Tomate un descanso, diagnosticaron,
y entonces las madreselvas tuvieron hijos
y los dientes de león tuvieron comida
y las mariquitas tomaron el poder
sobre los pulgones devoradores
de las rosas de los rosales, de los jazmines
del jazminero, de las petunias del petunial.

Tomate una pastilla, recetaron,
y el perro orinó en la puerta
y el gato orinó en la puerta
y el canario dejó de cantar y calló
y el canario dejó de volar y cayó
y las moscas, los caracoles y los gusanos
se adueñaron de la sala, la cocina,
el comedor y el dormitorio
y a mí me importo un pomo.

Entonces quise despertar,
pero no sabía ya qué realidad
pertenecía a qué mundo
o a qué mundo pertenece cada realidad...

Leo los diarios, los posteos en Twitter,
en Facebook, en Tinder, en Instagram,
y creo que todos estamos dormidos o,
que al final, de tanto andar descansando
a nadie le importa un pito que hayan orinado
por demás ante nuestras puertas
y las de los vecinos,
que ya casi no cantemos, ni volemos
o que nuestros cuerpos y nuestros hechos
no sirvan más que para alimento
de moscas, de caracoles y de gusanos.

martes, marzo 06, 2018

Juego de niños -- Poema

Los cuervos se han posado sobre el dintel
con sus oscuros ojos miran al niño que juega
con sus soldaditos plomizos, grises y apagados.
Huelen la carne muerta de las batallas peleadas
dentro de una imaginación que ha pretendido más
la diversión que la masacre.

La sangre, cuando los niños juegan a la guerra,
tiene el mismo color que la ignorancia,
que la inocencia.

En sus oscuros y peligrosos deseos,
perversos recrean sobre el dintel,
salivando una y otra vez las posibles alternativas:
Quedarse con los grises sangrantes
que tanto emocionan al niño
o con sus ojos felices que llenos de ilusión, brillan.

La sangre, cuando los hombres juegan a la guerra,
tienen el mismo olor que la ignorancia
que la inconsciencia.

martes, febrero 27, 2018

Ponele... -- Poema

que eran las doce...
no sé si medianoche
o si fue al mediodía
pero sé que ibas en medias
y entregada por completo.
Tenías miedo, claro,
dar parte de tu cuerpo
es entregar un lugarcito del alma.

Yo temblaba, silencioso y honesto,
los honestos siempre temblamos,
pero no por miedo... ponele,
temblaba porque la honestidad
sabe que es fugaz
como la felicidad, como el amor,
como el calor de una caricia.

Tembloroso te di mi honestidad
y vos me apretaste contra tu pecho
y entre sonrisas y suspiros
no sé como ni por qué
en un vaivén nos desarmamos y morimos...
ponele.

No morimos como mueren los muertos
no morimos como mueren los viejos
ni siquiera morimos como mueren los nuevos.
Morimos como mueren los mártires... ponele,
que luego de muertos viven con más fuerza
en la imaginación, en el recuerdo, en la necesidad colectiva
que siempre clama justicia aunque esta más no parezca
un mero punto de vista.

Eran las doce cuando
vos en medias pero entera y yo
tembloroso por honesto
nos morimos como entes
y empezamos a ser...
seres.

Ponele...

lunes, febrero 26, 2018

Transformación -- Poema

Era una sombra
oscura, por supuesto,
no había en ella luz
ni claridad, ni deseo.
No sé por qué
pero había depositada en ella
una cierta esperanza;
esperanza de que esa sombra
no fuera aquello que la produce.
Fue tal vez el concepto,
el miedo, la realidad o el memento
de aquellas cosas que quitar prefiero
primero, antes que recordarlas
y revivirlas momento a momento.
Y ciego desde la ventana recorrí
cada uno de los paisajes que necesité ver
que me obligué a creer
haciendo de ciertas pinturas
verdaderos horizontes.
La sombra lo cubrió todo
y bajo la sombra se desplegó la tormenta
y no hubo rayos de razón que surquen
la oscuridad de la incertidumbre
con su franquísima etericidad luminiscente.
Sombrío y solo soy tormenta
su color, su tonalidad, su aroma, su esencia;
sombra de olvido sin recuerdos
en un tiempo que se perpetúa
en un reloj sin péndulo ni sonidos.

sábado, febrero 24, 2018

La llegada -- Poema

Crujió la puerta, y las bisagras añejas y las maderas húmedas del suelo
sacaron su olor guardado desde hace tiempo.
No había en su memoria huellas de pisadas
ni la caricia de los trapos embebidos en cera con promesas de lustre y protección.

El aire que entró súbitamente ausentó el espacio de aquellos olores que
desagradables, en el tiempo, parecen asentarse, acentuarse.
Los humedales en las paredes se pintaban abstractos, esqueléticos,
con formas de neuronas en sinapsis escapando del alzheimer.

La sombra oscura crece más por dentro de aquellos pensamientos
de los que se quiere huir. ¿Cómo escapar de mí? ¿Cómo recuerdo
el camino de llegada si no me acuerdo de cuándo partí?

Ningún rincón suena como entonces, ni los aromas se ven igual,
las ososas sombras del pasado hoy son fantasmas que al todo
transforman y distorsionan dándole la bienvenida al olvido.